Muchos de ustedes se preguntarán qué tienen en común el legendario entrenador portugués, el special one, y un preparador físico proveniente de Ferrara (Italia). Aparentemente estos personajes podrían incluso parecer opuestos en cuanto que durante años sus staff se han enfrentado para la conquista de títulos deportivos. El special one, jefe de un super competente staff (con Rui Faria, Vitor Morais y Silvingo Lauro) frente al profesor Capanna como preparador físico del staff de Claudio Ranieri, desde siempre rival de Mou.

Lo que tienen en común Jose Mourinho (el DT que estuve presente en los 15 estadios mas grandes del mundo)  y Riccardo Capanna (ex de la Juventus, Roma e Inter) es suinterés y estudio minucioso sobre la neurociencia.

Estos estudios han llevado a estos dos profesionales a concebir el entrenamiento de una manera totalmente nueva e innovadora que se diferencia completamente de la metologia tradicional dominada por la teoría filosófica del ”dualismo cartesiano”, del 1600.

Quiero invitar a los lectores a estudiar este documento extraído de obras que estos dos personajes, sobre la base de muchos estudios neurocientificos, han llevado a cabo.

El objetivo es el de negar muchas creencias que superficialmente y de manera totalmente equivocada condicionan desde hace años los métodos de entrenamiento futbolístico. ¡Buena lectura!

Introducción: El extraterrestre Mourinho

El escritor Sandro Modeo, en su libro ”El extraterrestre Mourinho”, pone en evidencia cómo el special one ha realmente aplicado al fútbol los estudios realizados sobre la neurociencia de Antonio Damiaso y otros autores. Jose Mourinho llega a la neurociencia con un item sencillo, reinterpreta con espíritu crítico todos los textos estudiados durante el curso de ciencias motrices y deportivas concibiendo al atleta como ”unidad biopsíquica”. Es decir, rechaza la separación entre la fisiología y la dimensión mental. Emociones y decisiones en el cerebro son componentes absolutamente asociados e interdependientes. Los procesos decisionales se basan en opciones afecto-emotivas.

Todo esto lleva a la consideración fundamental del hombre como unidad funcional, donde no hay separación entre mente y cuerpo entrenando los componentes técnico-táctico- psico-físicas simultáneamente.

¿Cómo es posible aplicar estos estudios en el fútbol?

Fútbol y neurociencia

La premisa general es que los entrenadores tienen que ser simulaciones del partido. Todo tiene que estar organizado respetando los estímulos orgánicos-cinesteticos-mentales que se encuentran en el interior de un partido. Se evitan las preparaciones físicas, cargas de trabajo, sesiones de gimnasio, test físicos, cálculo de VO2max. Por el contrario, serán propuestas tareas de contenidos situacionales motrices-mecánicas y perceptivo-cinestética como secuencias de carreras, saltos, cambios de dirección, todo con el balón con el objetivo de reproducir situaciones de partido en el cual el jugador será obligado a utilizar notablemente la intensidad.

También desde el punto de vista táctico, Mourinho cree que es necesario empezar desde la consideración del atleta neuronal, visto en su conjunto.

El portugués insiste mucho sobre la introyección jerarquizada de los principios de juego (por ejemplo, abrirse durante la posesión y juntarse sin la posesión, dónde y cuándo presionar, cómo realizar las transiciones) más que a la repetición mecánica de los esquemas. Esto asegura la versatilidad en las decisiones, con el jugador que aprende naturalmente la capacidad de adaptarse durante un partido. Las tareas, de hecho, nunca son iguales y a menudo se modifica el tiempo y espacio para garantizar esta adaptación. El descubrimiento guiado y la libertad de exploración son cardinales en este método.

El portugués no enseña automatismos, pero introduce la posibilidad de interpretar ”aquí y ahora” determinadas soluciones adquiridas durante los entrenamientos, separando obviamente la costumbre de la rutina. Otro principio fundamental en la economía neurobiológica es el ahorro de la energías nerviosas y físicas.

La sesión tipo es estructurada:

  • Con el martes de recuperación activa.
  • El miércoles y el jueves de trabajo central (es decir, de aplicación de lo que hemos dicho anteriormente con atención y concentración muy elevadas).
  • El viernes y el sábado los entrenamientos son más ligeros desde el punto de vista de la ejecución motriz de los estímulos, los procesos decisionales.

Empezando desde la importante presuposición que en cada acción individual un jugador utiliza 2/3 del tiempo para toma de conciencia, y 1/3 para la decisión.

Con este método, el miércoles-jueves se entrenan 2/3 mientras que el viernes-sábado el 1/3 decisional.

También desde el punto de vista emotivo, Mourinho tiene un método. Todo empieza en la manipulación de las emociones. Los principios son:

  • Reciprocidad: Clásica regla del contracambio.
  • Esfuerzo-coherencia.
  • Simpatía/adulación.

El jugador como unidad funcional

El principio filosófico del 1600 cartesiano es decir ”’el dualismo mente-cuerpo” es aún hoy un principio sobre el cual se basan muchos estudios.

El hombre tiene que ser entendido como una unidad psicofísica. Es la presuposición fundamental. Fueron Pavlov y Zimkin, al inicio del 1900, que esparcieron el concepto de la búsqueda del ”estado de forma” en el deporte. Defendían que, para incrementar el rendimiento de los atletas, el entrenamiento tiene que ser articulado con ejercicios técnico-tácticas y ejercicios físicos, en compartimentos separados. En particular estos últimos incluían gran gasto físico intercalado por pausas para la recuperación de energía. A través de la repetición obsesiva y mnemotécnica se obtienen los resultados.

El ”futuro” está preparado por 3 eruditos:

  • Bernsteijn sostiene que no hay relación directa alguna funcional entre los impulsos cerebrales y los efectos motrices, que dependen de estructuras diferenciadas y conectadas en paralelo.
  • Rizzolatti realiza un gran descubrimiento: la existencia de las neuronas espejo. Gracias a ellas y a su entrenamiento los jugadores consiguen leer las situaciones posicionándose siempre en el lugar adecuado en el momento adecuado. La presuposición de la que parten es que el jugador aprende de los errores y de la correcta interpretación del mismo.
  • Noè defiende la teoría del externalismo, es decir, que el movimiento depende de algo externo, del ambiente.

Estos estudios demuestran un principio hoy conocido, pero por pocos realmente aplicado: es necesario proponer ejercicios integrados, no distintos. Los componentes técnico-táctico-psico-físicos tienen que ser integrados en una tarea, y el entrenador de tal manera elegirá la integración de los estímulos y no su montaje.

Con PFSIe entendemos preparación física especial, es decir, una preparación que incluye el entrenamiento integrado de los componentes técnico-táctico-psico-físicos.

En esta preparación asumen relevante importancia los fenómenos que mueven las funciones cerebrales como la toma de información, la atención, concentración, análisis y decisión. Todos los elementos que mejoran el rendimiento. Con los métodos tradicionales casi ninguno tiene en consideración el principio del jugador como ”unidad”. Las bases de muchos métodos actuales incluyen entrenamientos separados y no integrados, de tal manera que no se consigue superar el ”dualismo cartesiano” (cuerpo y mente separados).

Es necesario subrayar que, en la actualidad, entrenar la fuerza o la resistencia sin una gestualidad técnico-táctica estudiada quiere decir estar anticuado. Esto porque los principios de la neurofisiología no están profundizados. La neurofisiología defiende que un entrenamiento tiene que tener una fase operativa que comprende especificaciones (entendida como movimientos que tienen el mismo objetivo, no como movimientos que el atleta realiza durante el partido) y repetición (repetición variable). También el concepto de transfert tiene que ser revisado. Era considerado la ”’base” en la cual luego añadir entrenamientos con cargas superiores por encima de las citadas eliminando la subdivisión en períodos.

Además no se habla de ”anticipación motriz” sino de interpretación de los factores ambientales que llevan a una cierta gestualidad técnico-táctica-física.

Desde el punto de vista neurofisiológico, cada vez que ocurre algo en el ambiente que nos rodea el cerebro actúa así:

  1. El cerebro motriz es informado después de 50ms.
  2. La respuesta motriz inconsciente se verifica en 150ms.
  3. El jugador es consciente después de 350ms.
  4. El jugador es capaz de razonar después de 650ms.

Nosotros creemos que pensamos y actuamos a la vez, pero no es así. Es el cerebro que actúa en modo que nos parezca de esta manera.El trabajo del entrenador es el de reducir los 150ms de aprendizaje inconsciente solo a través de experiencias diferentes que el jugador vive durante el ejercicio.

Los músculos al servicio del cerebro

Hemos subrayado cómo el método tradicional no contempla el concepto de atleta como unidad. Ya que no da vida a un proceso de aprendizaje motriz y sí a un adiestramiento a través de la repetición y la consiguiente automatización de los gestos motrices, sin obviamente la plasticidad requerida por el juego (es decir, la capacidad de modificar con éxito el gesto en relación al ambiente). El método tradicional incluye un fraccionamiento y una progresión que va desde lo sencillo a lo complejo. La llamada teoría magistrocéntrica.

Mi creencia es que el concepto de atleta como unidad sea la base de todas las consideraciones. Las capacidades físicas y la táctica se entrenan en ejercicios globales siguiendo el principio de la especialización (por posición, por ejemplo). Con la base de estas consideraciones es fundamental la PFSIe. En la organización de PFSIe, se pueden encontrar problemas coordinativos (en cuanto es necesario el contínuo estímulo del entrenador hasta que la ejecución motriz de los gestos sea correcta) y muscular (respuesta inmediata).

La mayor parte de los técnicos en su concepción tradicional conciben el cuerpo de un atleta como una máquina y sus compartimentos fisiológicos se tienen que rellenar siempre. Esto sucede de manera horrible sobre todo durante los stage de pre temporada en los cuales los jugadores son ”rellenador” de manera aeróbica, lactacida y alactacida. Esto con el objetivo de garantizar una ”forma física” durante un cierto periodo, para luego recargarla cuando se baja un poco el tono. ¡Totalmente erróneo! El stage de pre-temporada se tiene que entender como un período que prepara a los jugadores para soportar sólo la cantidad y la densidad de los estímulos técnico-táctico-psico-físicos que serán sometidos durante la temporada.

Los estudios sobre la neurociencia nos lleva hacia una nueva realidad.

Es necesario tener en cuanta los fenómenos biológicos imponiendo la regla de la respuesta especifica a los estímulos ambientales: síndrome general de la adaptación.

La ”carga de entrenamiento” no es más que un estimulo que tiene que tener:

  • Calidad: representa la forma del gesto y el parámetro más importante. La correcta gestualidad referida al objetivo técnico-táctico-físico es fundamental y el entrenador durante la sesión tiene el control directo.
  • Intensidad: representa el modo con el cual es realizado el gesto. Es decir, como se hace. Está directamente conectado a la calidad del estímulo.
  • Cantidad: representa cuántas veces y durante cuánto tiempo un estímulo se propone para solicitar una determinada respuesta de adaptación.
  • Densidad: Es la relación entre las pausas y la repetición.

Podemos añadir cada actividad a un proyecto global de aprendizaje-entrenamiento dependiendo de nuestros objetivos principales los cuales podrían ser:

  • Desarrollo de la capacidad técnico-táctica: estructurar ejercicios variables en los cuales el jugador, delante de dos o mas soluciones, está obligado a elegir y a pensar.
  • Desarrollo de la capacidad de aceleración: estructurar ejercicios siempre situacionales y nunca analíticos en los que se solicite la fuerza explosiva, la capacidad de rapidez y de frecuencia del paso.
  • Desarrollo de la capacidad de recuperación: para mejorar la capacidad de recuperación es necesario estructurar ejercicios que no permitan a los jugadores una completa recuperación durante la serie y/o repetición si no que determinen condiciones críticas debidas al cansancio en crecimiento.

Si hablamos de movilidad articular personalmente he decidido quitar cualquier forma de estiramientos realizando métodos de flexibilidad dinámica y ”core training”.

Aprender a enseñar

Hemos subrayado que el hombre se tiene que considerar una unidad bio-psico-social y que el entrenamiento tiene que ser un proceso global para satisfacer contemporáneamente todas la exigencias técnico-táctico-psico-físicas presentes en el juego del fútbol. En el método tradicional muchas cosas son basadas en la intensidad y en la cantidad del estimulo. Yo creo que lo que cuenta realmente es la capacidad de mantener constante en el tiempo la correcta ejecución del gesto, es decir, la calidad, y cuántas veces este gesto correcto es realizado, es decir, la intensidad. Sólo después de haber considerado el binomio calidad-intensidad se considerará la cantidad-densidad. Todo esto a través de un trabajo intermitente que puede y tiene que ser aplicado en los ejercicios técnicos.

El entrenador tendrá que intervenir de manera directa en la ejecución de los gestos transmitiendo ideas especificas y su parecer.

Tendrá que ser siempre positivo y propositivo, explicar oralmente y de manera clara/especifica qué hacer para mejorar la ejecución de una acción motriz/táctica. Ver cómo lo hacen, corregirles y ver cómo lo hacen de nuevo. Se tiene que trabajar el ”timing”, es decir sobre cuándo y en qué momento un gesto técnico-táctico-físico es realizado. Tiene que ver con estar en el momento adecuado en el lugar adecuado y percibir, analizar y decidir de manera correcta.

Difícil pero no imposible

Como hemos subrayado, la idea filosófica del dualismo cartesiano ha hecho que se separen lo que en realidad es perfectamente unitario. Cartesio afirmaba que el proceso de aprendizaje se asimila rellenando progresivamente un compartimiento que se abre cuando se realiza un evento. Desde el punto de vista neurofisiológico, el estado de forma se entiende como el resultado conseguido por la organización cerebral. Por este motivo es necesario que todos los ejercicios tengan que preceder el seguimiento de una gestualidad especifica (objetivo) y repetitiva (plástica). La nueva teoría de entrenamiento defiende que la asunción de la especificación operativa tiene como objetivo la modificación del comportamiento motriz.

Entonces el aprendizaje motriz está caracterizado por un cambio de comportamiento que el entrenador tiene que incentivar.

 

El fútbol y la mente

El entrenamiento funcional

La coordinación motriz ocupa una parte relevante de lo que entendemos por ”calidad” de movimiento y es la base del método integrado de entrenamiento que queremos proponer.

La clásica concepción tradicional defiende que un movimiento es coordinado cuando el contenido del impulso central que manda a los impulsos eferentes hacia la periferia, realiza movimientos idénticos de la pareja de tal impulso central, el cortical. La nueva concepción de coordinación defiende que no basta que el cerebro envíe un impulso para asegurarse que nuestro cuerpo se mueva, sino que es necesario, además del sistema eferente donde es demasiado influyente el ultimo motoneurón, una serie de sistemas auxiliares que hagan que este impulso sea controlado y constante. El resultado de esta controlabilidad está incluida en el ambiente que rodea la acción.

La coordinación motriz depende de la precisión de un determinado proceso preparatorio periférico que organiza y prepara la ultima motoneurona de manera que el impulso central suceda en el momento adecuado, es decir, cuando está la mas elevada conductividad nerviosa. Esto permitirá al atleta afrontar los llamados ”grados de libertad articular”, que al principio del aprendizaje son rígidos porque el organismo aún no es ”libre” y de manera autónoma reduce los movimientos que tiene que controlar.

Es importante fijar el concepto de grados de libertad. Al principio del movimiento el sistema nervioso tiene a fijar gran parte de las articulaciones contrayendo contemporaneamente agonistas y antagonistas, excluyendo de esta manera todos los grados de libertad a excepción de aquellos mínimos e indispensables. Asi el movimiento es rígido y torpe.

  • Inicialmente el técnico tendrá que proponer ejercicios que tengan un número reducido de articulaciones utilizadas: 1) ejercicios con bloqueo articular 2) ejercicios técnicos funcionales con un objetivo, especifico.
  • El nivel sucesivo incluye el ”desbloqueo” de los grados de libertad precedentemente bloqueados con el atleta que puede utilizar los impulsos que aplica en el momento adecuado dando la respuesta deseada. Se adoptan de esta manera los ejercicios pre-situacionales, es decir, ejercicios de prácticas específicas pero que incluyen el conocimiento, por parte de los jugadores, de las secuencias motrices que realizarán durante el ejercicio
  • El último nivel es la finalización de los grados de libertad. El sns consigue dar al movimiento una calidad que las fuerzas reactivas no obstaculizan y lo soportan. Obviamente se adoptarán los ejercicios situacionales.

En consecuencia parece obvio que la metodología que hay que utilizar tiene que ser de tipología no prescriptiva, es decir una metodología que tenga en cuenta que el aprendizaje sea realmente adquirido y estabilizado y teniendo obviamente en cuenta los principios de la plasticidad y de la variabilidad.

Resumen de las reglas necesarias para entrenar ”hoy”

La mayor parte de los técnicos y de los preparadores de hoy defienden que el cuerpo humano es una estructura ”ensamblada”. Ensamblada en el sentido del el formato de las partes que sumadas lo componen y que entrenadas separadamente pueden llevar a la mejora global de las características y la mejora del rendimiento. Se pensaba que los fenómenos sensoriales y los motrices dependieran de áreas corticales distintas definidas asociadas. Todos los estudios realizados por los neurociencintíficos en los últimos 10 años, interpretados con espíritu crítico, se permiten poner esta importante pregunta: Si el cerebro es capaz de percibir estímulos ambientales y de reproducir movimientos ¿cómo puede existir una mente separada de este mismo cerebro que le envíe mensajes y que responda a sus órdenes? Se llega así a considerar un concepto decisivo para el deporte: el hombre como estructura no ”ensamblada” si no ”integrada” en la cual todas sus partes son independientes. El hombre es considerado una unidad, el atleta como ”atleta neuronal”.

En este sentido uno de los descubrimientos más decisivos y revolucionarios ha sido realizado por Rizzolatti, relativo a la extraordinaria capacidad de algunas neuronas, las neuronas espejo. El estudio de estas neuronas aún hoy está en proceso de desarrollo y en los próximos años veremos seguramente novedades considerables. Por lo que sabemos hoy las neuronas espejo son especialistas en recibir información sensorial, y en formalizar de manera inmediata el reconocimiento y las características del movimiento que hay que realizar en una circunstancia. Otra capacidad de las neuronas espejo es que se activan, ya sea cuando se realiza una acción o cuando se observa. De tal manera nosotros comprendemos lo que los otros están realizando. Esto nos hace intuir que el hombre aprende por imitación. Las neuronas espejo estructuran el movimiento finalizado, codifican la organización temporal de los movimientos y el tiempo de exploración de las contracciones sin recurrir a ningún razonamiento.

¿Cómo es esto posible?

Es posible porque desde el nacimiento el cerebro elabora un ”vocabulario motriz” de los actos sencillos que el cerebro luego es capaz automáticamente de evocar acciones finalizadas. Y es por estos movimientos que un individuo se integra con el ambiente que está a su alrededor y con sus similares.

agosto 3, 2020

1 comments on “Fútbol y Neurociencia: Entrenadores innovadores

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