EL-REVÉS-DE-MUGURUZA

Life is too big to play small’. Con esta frase se presenta Garbiñe Muguruza ante las redes sociales. ‘La vida es demasiado grande para jugar pequeño’. La tenista de Caracas ha sufrido mucho durante los dos últimos años debido a las lesiones y los resultados negativos en pista.

El pasado noviembre, la jugadora repasó, en un acto publicitario español, los últimos raquetazos de 2019 y el nuevo rumbo de su carrera profesional. La incorporación de la extenista española, Conchita Martínez, como entrenadora.

Una dura temporada

Muguruza, de 26 años, hizo balance de su juego y reconoció que “la más exigente es ella misma”. Y que, en ocasiones, hasta “cruel”. Durante 2019, jugó 36 partidos, de los que ganó 22. Solamente conquistó un título: el Abierto de Monterrey, en México. En Wimbledon y US Open no pasó de la primera ronda. Y en Roland Garros y Open de Australia fue eliminada en octavos de final. Igualmente, en 2018, volvió a ganar en Monterrey y alcanzar las semifinales del Grand Slam de París.

Reconoció que el éxito “tiene cosas buenas y malas”. Y la mejor, fue sin duda, conquistar Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017. “Cuando pienso en esos torneos me sale una sonrisa. Se pasan muy rápido y te acuerdas de lo bueno cuando algo no sale bien”. Se refirió a la actual pasada temporada y las críticas. “Todo el mundo tiene una opinión de ti. Los que hoy me quieren, mañana me odian. Es parte del deporte. Intento evadirme de eso”.

Wimbledon 2017

Cerró el año 2019 como número 35 en el ranking WTA (Women’s Tennis Association). Su peor registro en un final de temporada desde 2013. Lejos queda ese número uno, que se extendió del 11 de septiembre al 8 de octubre de 2017.

Las lesiones tampoco le ayudaron. Y, en noviembre, dio por finalizada la temporada. No pudo disputar los torneos de Tianjin y Moscú por los dolores en su pierna derecha.

Su reto más personal y frío

A finales de noviembre decidió retarse fuera de una pista de tenis y subió a lo alto del Kilimanjaro. “Es lo más duro que he hecho en mi vida. Conseguí subir, pero lo pasé muy mal. He pasado un frío de muerte, he dormido en un saco a temperaturas bajo cero, preguntándome, ¿quién me mandaría aquí? No lo recomiendo”, finalizó entre risas.

“Escalamos durante seis horas. En un tramo lloraba”, destacó en su Instagram

Conchita, la salvadora

Para el regreso de su mejor versión confía en Conchita Martínez. Con ella en el banquillo, ganó Wimbledon. Además, le entrenó durante un mes en 2018. “Me hace mucha ilusión empezar el año con ella. La conozco desde los 14 años y nos llevamos genial”. Ambas estaban libres tras romper recientemente sus compromisos.

La aragonesa entrenaba a la checa Karolina Pliskova. Juntas disputaron las semifinales del Open de Australia y ganaron cuatro torneos (Brisbane, Premier 5 de Roma, Eastbourne y Zhengzhou).

Muguruza rompió el contrato con su anterior entrenador Sumyk en Wimbledon de 2019. Este le acompañó durante cuatro años. La española, Anabel Medina, le ayudó hasta cerrar la temporada 2019 (Abierto de Cincinnati, US Open y gira asiática) y decidió ‘fichar’ a Conchita. “Me tomé tiempo para pensar en la persona que me podía ayudar y entonces pensé en ella”. La unión es sensata porque junto a Conchita, la caraqueña alcanzó su mejor tenis.

Será la tercera etapa conjunta. “Garbiñe y yo trabajaremos juntas en la temporada de 2020. Nuevos retos y mucha ilusión. Gracias a todos los que nos estaréis apoyando. ¡Vamos!”, anunció la ahora entrenadora en sus redes sociales.

Con esta foto presentaba Conchita a Muguruza como su nueva compañera de aventuras

Su nueva ‘coach’

Entre el palmarés de Conchita Martínez destaca la victoria de Wimbledon 1994; y tres medallas olímpicas (1992, 1996 y 2004). Fue finalista en el Open de Australia (1998) y el Roland Garros (2000). En el año 2006, se retiró del circuito como jugadora profesional.

En los banquillos, sobresale su capitanía en las selecciones españolas entre 2013 y 2017. Se convirtió en la primera mujer en capitanear la Selección Española masculina.

El inicio de 2020

Entre los retos de 2020 están los Juegos Olímpicos de Tokio. Queda mucho recorrido. El primer paso conjunto de ambas fue la elección del lugar de la pretemporada. Repitió Estados Unidos “por el clima”.

“Empiezo de cero y hay que tener grandes objetivos. El mío es ser la mejor e intentar ganar grandes trofeos. Poco a poco. He aprendido a mirar desde otra perspectiva”. Garbiñe Muguruza confía en que Conchita sea decisiva, otra vez.

Los primeros raquetazos de Muguruza

Con sus hermanos. ¡Dónde todo empezó!, expresa en redes sociales

Hija de padre español (que emigró a Venezuela en 1978) y madre venezolana, Garbiñe nació en Caracas. A los cuatro años, se trasladó a Guatire (Miranda). Sus dos hermanos mayores, Igor y Asier, le enseñaron a coger su primera raqueta y jugar sus ‘bolas’. Así, empezó a practicar este deporte en el Club de Tenis Mampote, en Guarenas. La tenista forjó en Venezuela su pasión con la ayuda de su primer entrenador, René Fajardo. Una cita ineludible de lunes a sábado. Y a los seis años se marchó de Venezuela, junto a su madre, a España para continuar su sueño, formándose en la Bruguera Tennis Academy. Ella conserva muy buen recuero de esa etapa en Barcelona. En 2011, debutó como profesional en el circuito femenino de la WTA. En 2014, decidió representar a España (doble nacionalidad española) en competiciones internacionales. Debutó en Copa Federación.

Conclusiones

Cada partido es diferente. Cada torneo. Cada año. Pero, en 2017, Wimbledon lo alzó junto a Conchita. ¿Por qué no repetir? Ya sabes, ‘La vida es demasiado grande para jugar pequeño’.

febrero 3, 2020